El consultorio del Dr. Castro resuelve sus dudas

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¿Estreñido? 10 alimentos que destapan el tránsito intestinal

La pirámide alimenticia, como bien señala misrespuestas.com, es un gráfico hecho especialmente para que todas las personas conozcan y sepan cuáles son los cinco grupos de alimentos que deben incluir en su dieta.

Uno de los componentes básicos que encontramos en diversas frutas, verduras, pero sobretodo en cereales es la fibra, que como dice dietas.com, es uno de los elementos más importantes que debemos consumir diariamente, ya que proporciona al organismo diversos beneficios.

Existen dos tipos de fibra, soluble y no soluble. Las primeras ayudan a que el tubo digestivo retenga agua, lo cual facilita el metabolismo de los carbohidratos y las grasas; las no solubles contribuye al aumento de volumen de materia fecal, lo cual estimula el movimiento intestinal y por lo tanto, evita el estreñimiento.

De10.mx charló con Lorena Almeida, nutrióloga egresada de la Universidad de Querétaro y quien funge como Coordinadora de Nutrición para Kellogg Latinoamérica, acerca del consumo de fibra, así como los 10 alimentos que poseen en mayor cantidad esta sustancia.

Para empezar, la especialista aclaró que la ingesta de fibra debe hacerse desde que somos pequeños y diariamente, no sólo cuando sintamos y empecemos a tener problemas digestivos, además de que debemos cumplir con cierta cuota diaria para que nuestro cuerpo funcione de la mejor manera.

“En promedio, una persona debe consumir diariamente 30 gramos de fibra al día; sin embargo, esto no se cumple y cifras en México lo avalan, pues aquí, una persona ingiere no más de 19 gramos”, comentó.

Para conseguir la meta, Almeida aclara que no es que la gente deba comer platos y platos de cereal en el desayuno o en la cena; viarias frutas, verduras y leguminosas contienen altas cantidades de fibra que al combinarlos en nuestra dieta, nos darán la cantidad adecuada. Hoy en día, también existen diversos productos que nos permiten incluirla en guisos, al encontrar presentación de ésta en polvo, o bien, en empanizadores.

¿Por qué es tan importante comer fibra?. Porque ésta nos dará múltiples beneficios, tales como:

Evita el estreñimiento, ya que acelera el tránsito intestinal.

Desintoxicante, porque no permite que los desechos permanezcan mucho tiempo en nuestros intestinos, lo cual evita la putrefacción de los alimentos en ellos.

Da sensación de saciedad, porque da una mayor consistencia a los alimentos, los cuales nos llenan más.

Evita el sobrepeso, porque si quedamos satisfechos, no comeremos más y si vamos bien al baño, habrá menos posibilidades de inflamación intestinal, así como de retención de líquidos y gases.

Combate las hemorroides, pues las venas de la zona no se inflamarán, ya que no habrá estreñimiento y las heces serán mucho más suaves.

Previene el cáncer de colon, ya que no habrá estreñimiento, uno de los tantos factores que podrían desencadenarlo.

Previene también enfermedades cardiovasculares, gracias que al disminuir la absorción de grasas y azúcares al cuerpo, mantiene los niveles de colesterol y glucosa adecuados.

La nutrióloga hizo especial énfasis a que la ingesta de fibra siempre debe ir acompañada de una buena cantidad de agua, pues si no tomamos la necesaria, no hará su “trabajo como debe”.

“También, consumir fibra en exceso es perjudicial, pues podría convertirse en una masa pesada que obstaculiza el trabajo de los intestinos y podríamos llegar a sufrir estreñimiento”, agregó.

¿Cómo saber si como o no los 30 gramos de fibra diariamente? Lorena señala que en efecto, resulta complicado que la gente pueda hacer una medición exacta, aunque recomendó buscar en internet, ya que existen algunos sitios que de forma fácil, nos ayudan con esta labor.

Además, Lorena Almeida nos dice cuáles son los 10 alimentos que contienen fibra en mayor cantidad, que si consumes un poco de éstos todo los días, cumplirás con los gramos recomendados.

1. Cereal. Si consumes 40 gramos de cereal, lo cual equivale a un tazón, podrías estar ingiriendo entre 4.5 y 11 gramos, dependiendo de la pureza del mismo; es decir, el mejor es aquel que contenga fibra en estado natural (con todas sus capas) y por ende, las marcas más recomendables son aquellos hechos a base de fibra de trigo, pues es la que se mantiene en estado puro y ayuda a regularizar la movilidad intestinal.

2. Frijoles. Esta clase de leguminosas, siempre y cuando se coman cocidos únicamente, podrán darte entre 8.6 y 17 gramos de fibra; sin embargo, cuando se han guisado en exceso o se les ha añadido grandes cantidades de grasa, podrían convertirse en un gran enemigo de la digestión.

3. Lentejas. Al pertenecer al grupo de leguminosas, al igual que el frijol, las lentejas puras, sin aceite, aportan gran cantidad de fibra, entre 7.8 y 17 gramos.

 

4. Elote. Además de darnos carbohidratos sanos y ácido fólico, 75 gramos de elote nos aportan 3.6 gramos de fibra.

5. Pasta Integral. 70 gramos de pasta, lo cual equivale a una tasa, siempre y cuando esté únicamente cocida y no guisada y que sea integral, equivale a 3.2 gramos de fibra.

6. Nopal. Tan sólo un nopal cocido te aporta tres gramos de fibra. Seguro que con una buena ensalada de este vegetal, habrás comido casi toda la cantidad de fibra requerida en el día.

7. Naranja. Una pieza de esta fruta, siempre y cuando te la comas a gajos, también equivale a tres gramos de fibra; claro que si haces jugo, esta cantidad se reduce considerablemente a la nada.

 

8. Manzana. Esta fruta contiene altas cantidades de pectina, un tipo de fibra soluble, la cual es sumamente efectiva para quien tiene problemas de digestión y estreñimiento. Si la comes con todo y cáscara estarás consumiendo entre 2.8 y tres gramos de ésta.

9. Apio. Es uno de los vegetales con más bajo contenido calórico. Con tan sólo morder un tallo de apio, estarás comiendo entre  2.5 y tres gramos.

10. Tuna. A quién no le han recomendado comer tunas cuando tiene problemas de digestión y estreñimiento. En promedio, una tuna de tamaño regular contiene 2.1 gramos de fibra.

*Al ser de maiz, una tortilla tan sólo equivale a 0.6 gramos de fibra

 

¿Consumes fibra de forma regular?

Article source: http://de10.com.mx/salud/2012/estrenido-10-alimentos-que-destapan-el-transito-intestinal-14010.html

Libros: "Maneras de vivir. Leño y el origen del rock urbano", de Kike Babas y …

“Lo mejor del libro es cómo nos traslada a esa penuria tan clásica del rock español de aquellos años, a cómo Leño, pese a vender toneladas de discos, fueron vilmente engañados por los sinvergüenzas de Zafiro (la casa madre de Chapa), cómo sus mánagers no se enteraban de nada”

leno-05-07-13

Kike Babas y Kike Turrón
“Maneras de vivir. Leño y el origen del rock urbano”
IMPRESIÓN ARTE

 

 

Texto: JUAN PUCHADES

 

 

Donde más se aprecia la anglofilia que históricamente ha marcado el camino del periodismo musical español es en la escasa bibliografía sobre artistas o grupos locales: hay cientos de libros biográficos firmados por estudiosos de aquí sobre nombres internacionales (que, excepto honrosas excepciones, siempre serán refritos al no poder acceder directamente a las fuentes, a la investigación de campo), pero cuesta horrores completar la tan necesaria bibliografía nacional. Pasan los años y los huecos siguen estando ahí, para sonrojo de todos. Afortunadamente, de tanto en tanto algunos valientes se lían la manta a la cabeza y dedican su tiempo a narrar las peripecias de alguno de nuestros héroes, con la complicidad, por supuesto, de editores no menos temerarios. Y debemos de estar de enhorabuena porque en pocos meses se han puesto a la venta biografías de Barón Rojo (Mariano Muniesa), Asfalto y Topo (recién editada estos días, firmada por Josemi Valle) y de Leño. Cuatro formaciones de estéticas bien diferentes, pero vinculadas al sello Chapa y, por tanto, al final de los años setenta, uno de los periodos más inquietos pero menos investigados y más olvidados del rock español.

Para dar forma a las andanzas de Leño, los entusiastas Kike Turrón y Kike Babas (también conocidos como “los Kikes”) han entrevistado a más de cien seres humanos para que sumaran sus recuerdos y conformar así una biografía oral en la que se obvia la narrativa y se ciñe a organizar el relato únicamente por medio de las voces de los entrevistados (ni prólogo hay). Y funciona. Entre unos y otros (los tres “leños” vivos, managers, productores, colaboradores, amigos, conocidos, compañeros, periodistas, diseñadores o simples admiradores) van dando forma a la historia de uno de los grupos más decisivos del rock español. Sí, porque Leño a unos les parecerá una banda heavy más, y se equivocará completamente; y a otros los padres del rock urbano, y aunque estará cerca, tampoco acertará de pleno. Leño no hacía heavy, eso hay destacarlo (y bien claro que lo dejaron, con la música y en sus declaraciones de la época), lo suyo era rock duro, y además (afortunadamente) muy permeable. Muy tosco (pero fantásticamente gamberro y loco) en el primer elepé, pero ya muy suyo, y, sobre todo en los siguientes discos, abierto a asumir la impronta de las canciones de tres o cuatro minutos y la bondad de los estribillos, que por algo eran de los más abiertos de su generación, tal vez junto a Topo. Siempre con las letras de Rosendo como arma esencial. Y lo del rock urbano… a tenor de cómo se ha escrito la historia, pues vale, de Leño bebieron Platero y Tú, Barricada, Extremoduro y tantos otros con mayor o menor acierto artístico, y a eso se le ha querido llamar rock urbano, pero en origen lo de Leño era rock madrileño o rock mesetario y la etiqueta de rock urbano la calzaban otros (principalmente Asfalto y Topo). En todo caso, lo que queda es que con sus canciones e impronta marcaron un tiempo y crearon escuela, y no es poco. Y de ahí salió Rosendo, que no es asunto menor.

Lo mejor del libro es cómo nos traslada a esa penuria tan clásica del rock español de aquellos años, a cómo Leño, pese a vender toneladas de discos, fueron vilmente engañados por los sinvergüenzas de Zafiro (la casa madre de Chapa), cómo sus mánagers no se enteraban de nada y cómo ellos mismos, pese a ser conscientes de que las cosas no andaban como debían (tras los conciertos, los colaboradores ganaban más que ellos, que se repartían lo que quedaba tras pagar a los demás), fueron lo bastante cerriles para inmolarse sin haber dado los golpes en las mesas adecuadas. El final, que nadie sabe exactamente cómo se produjo, es bien aleccionador por, precisamente, absurdo, desolador, triste y cutre: Rosendo no se sentía a gusto con sus compañeros, creía que aportaba más que ellos pero callaba y sufría en silencio (como el que padece de hemorroides), y todos sabían que lo que les pasaba era disparatado, y como ejemplo valga uno de los últimos episodios: cuando en la cima de su carrera ya han decidido la separación, giran con Miguel Ríos en “El rock de una noche de verano”, la gira más importante que se había visto en el rock español hasta el momento, con treinta o cuarenta mil espectadores aclamándoles cada noche (Leño arrasaban por entonces, sus canciones eran himnos), tocando en estadios de fútbol de primera división, con una organización milimetrada y viajando en las mejores condiciones, sin embargo no pueden acudir al fin de fiesta privado que se había organizado porque su oficina de management, esa misma noche, los lleva a tocar a un descampado de Albacete, con el escenario montado sobre dos tractores… Eso sí que es pasar del oro al fango en menos de veinticuatro horas. La más cruda bofetada de realidad. El más revelador ejemplo de la incapacidad del rock español para generar infraestructuras, para sostener a sus artistas, para proyectar y dirigir carreras.

Visto con la distancia que ofrece el tiempo, lo mejor que pudo hacer Leño fue separarse. Separarse antes de que la mierda que les rodeaba los ahogara por completo, antes de que los mataran y ellos mismos, hastiados y angustiados, acabaran por joder lo único que iba a permanecer: los discos. Así, su escasa discografía permanece como un ejemplo de buen hacer (y al margen de que comulgues más o menos con su ideario, eso es un hecho objetivo e indiscutible). Lo cierto es que, pese a todo lo sucedido, se fueron ondeando el pabellón con honor. Más o menos como luego haría Radio Futura.

Leño, como mínimo, se merecía este libro. ¡Bien por los Kikes!

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Anterior entrega de libros: “Autobiografía de Papel”, de Félix de Azúa.

Article source: http://www.efeeme.com/libros-maneras-de-vivir-leno-y-el-origen-del-rock-urbano-de-kike-babas-y-kike-turron/

Cómo curar las hemorroides con láser

La enfermedad hemorroidal afecta generalmente a hombres y mujeres mayores de 40 años, aunque se están observando casos de jóvenes en edad escolar con problemas de este tipo debido a la mala alimentación.

La enfermedad hemorroidal es la afección proctológica más frecuente. Su gravedad, que se clasifica en grados que van de del I (más leve) al IV (más grave), puede implicar la necesidad de recurrir a cirugías. Es por eso que la posibilidad de tratarse con láser representa un importante avance en su tratamiento.

El Dr. Ricardo Adolfo Wainstein, MN 46429, médico especialista en Cirugía y Proctología, destacó que al utilizar el láser como bisturí se logra “un rápido retorno del paciente a la actividad normal; se realiza con sedación anestésica y en forma ambulatoria”, con el paciente “volviendo a su casa en un par de horas”.

El Procedimiento láser para hemorroides más utilizado es el HeLP™, de Biolitec, que posee una longitud de onda de 980 nm y permite realizar una intervención mínimamente invasiva, ambulatoria y de alta seguridad y eficacia mediante una moderna plataforma láser. Es el mejor procedimiento quirúrgico que logra el cierre de la arteria, sin suturas ni puntos internos. Entre las ventajas de este método, se incluyen la ejecución indolora con un alto grado de tolerancia y satisfacción por parte del paciente, la ausencia casi total de complicaciones si se aplica de forma correcta y una elevada tasa de éxito, especialmente en caso de hemorroides sangrantes. La energía láser permite la fotocoagulación que produce la retracción de las hemorroides y previene el prolapso a través del canal anal.

“Esta alternativa a la cirugía convencional puede emplearse en hemorroides grado II y grado III”, explica el Dr Wainstein, miembro de la Asociación Argentina de Cirugía y Fellow del Colegio Norteamericano de Cirujanos. “El HeLP™ es un procedimiento seguro y efectivo, con riesgo mínimo y recuperación rápida”, aseveró el médico.

Se recomienda consultar con un proctólogo ante la aparición de síntomas como: prurito anal, dolor anal, en especial al estar sentado; Sangre roja brillante en el papel higiénico, en las heces o en el inodoro; dolor durante la defecación y una o más protuberancias duras y sensibles cerca del ano. Algunos de los factores de riesgo de enfermedad hemorroidal son: dieta baja en fibras; embarazo; estreñimiento crónico; sobrepeso y obesidad; diarrea; envejecimiento y antecedentes familiares de enfermedad hemorroidal.

Article source: http://www.asteriscos.tv/salud-2666.html

El filme de Alfonso Cuarón con Bullock y Clooney abrirá "la Mostra"

El último trabajo del cineasta mexicano Alfonso Cuarón, Gravity (Gravedad), protagonizado por los estadounidenses Sandra Bullock y George Clooney, será el filme de apertura del 70 Festival Internacional de Cine de Venecia, que se celebrará del 28 de agosto al 7 de septiembre próximos.

La organización del certamen cinematográfico italiano informó hoy mediante un comunicado de que Gravity celebrará su estreno mundial fuera de concurso en “la Mostra” y se proyectará en tres dimensiones durante la jornada inaugural del festival de la Ciudad de los Canales.

La última cinta de Cuarón, director de Y tu mamá también (2001) e Hijos de los hombres (2006), entre otras, es un thriller ambientado en el espacio y protagonizado por Bullock, que da vida a la doctora Ryan Stone, y Clooney, que encarna al veterano astronauta Matt Kowalsky.

Los dos personajes, ella en su primera misión en el espacio como médico y él en su última expedición antes de su jubilación, se verán sorprendidos por un incidente durante un paseo espacial rutinario, que les obligará a luchar por su supervivencia lejos de la Tierra.

El guión de Gravity, que ha sido rodada íntegramente en los estudios Shepperton de Londres, fue escrito por el propio Alfonso Cuarón y su hijo Jonás, toda vez que el cineasta mexicano también es productor de la cinta junto a David Heyman, quien ha trabajado en la saga de Harry Potter.

La vinculación del cineasta mexicano con el Festival de Venecia se remonta a 2001, cuando su película “Y tu mamá también”, se hizo con la Osella al Mejor Guión para Carlos y Alfonso Cuarón, así como con el Premio Marcello Mastroianni al Nuevo Talento Interpretativo para Gael García Bernal y Diego Luna.

En 2006, Hijos de los hombres se alzaría con la Osella para la Mejor Fotografía de “la Mostra” para Emmanuel Lubezki, quien es también director de fotografía en “Gravity”.

Alfonso Cuarón cuenta con una prolífica carrera en el cine ya no solo como director, sino también como guionista y productor, labor esta última en la que ha colaborado con sus compatriotas Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu y sus filmes El laberinto del Fauno (2006) y Biutiful (2010), respectivamente.

Entre sus éxitos como director se encuentran, además de Hijos de los hombres e Y tu mamá también, las películas La princesita (1995), Grandes esperanzas (1998), adaptación del clásico de Charles Dickens con Gwyneth Paltrow y Robert de Niro, y Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), de la saga del popular mago de la escritora británica JK Rowling.

Article source: http://www.el-nacional.com/escenas/Alfonso-Cuaron-Bullock-Clooney-Mostra_0_220178056.html

Cicatriz de plastilina

Por: Dunia Campos

 

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

Un vientre con pliegues que es abrazado con aceptación y ternura. Un cuerpo que fluye libre con la nueva redondez. Unas manos que se posan con soltura en la piel rota. Un rostro apacible que trasciende la imperfección. La sensualidad por encima de la flacidez. Todas son imágenes captadas por Jade Beall, mujer que como muchas vivió la experiencia de sentirse fea y confundida después del parto. Al extraer de la esfera íntima su sentir, desencadenó en otras mujeres el deseo de compartir su experiencia en torno a las huellas de la maternidad en el cuerpo, para exhibir así la vulnerabilidad colectiva que coloca a quienes optan por ser madres en un lugar donde lo único que da mérito es la finura de las formas.

Al ver las fotografías que integran el proyecto A beautiful body, con el cual Jade Beall busca que las mujeres recuperen la confianza en sí mismas y se reconozcan tan bellas como inteligentes, confirmé que he participado en el sometimiento voluntario a las ideas de belleza de alguien más, que me permití vivir incómoda con la mujer que soy por no cumplir con las exigencias de otros.

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

El rechazo hacia mi cuerpo fue inevitable al descubrir la voluptuosidad de mi cicatriz. Cuando me informaron que me harían una cesárea porque era la única forma de que mi hija “saliera”, se les olvidó comentarme que se esmerarían en que quedara dispareja y demasiado visible. Quien tuvo en sus manos la ruptura y reconstrucción de mi útero, poca delicadeza mostró al tratar de juntar los dos extremos de mi tejido abdominal, simplemente tomó hilo y aguja y cerró. Jamás pensó que semanas después las huellas de su violencia obstétrica me generarían traumas e inseguridades.

Puedo decir que cursé un embarazo sin contratiempos, corporalmente hablando. La aparición de estrías, la flacidez o el exceso de grasa no me inquietaban. Sin embargo, cuando dejé de estar embarazada todo aquello que nunca me angustió se condensó en una impronta incómoda: una cicatriz fuera de toda proporción, anticuada, ancha, no uniforme, fruncida, gruesa y profunda. Nunca me atreví a mostrar el vientre porque la verticalidad infinita de una cesárea mal hecha me rebasaba, para mí era una tortura ver “eso” todos los días. Sentía que mi cuerpo había sido tasajeado sin consideración y añoraba la apariencia de mi piel antes de la tragedia. Durante años cubrí con dolor y demasiada vergüenza la evidencia de la maternidad sin ser consciente de cuán interiorizados estaban en mí los cánones de belleza impuestos a tantas mujeres, con los cuales no sólo nos evalúan sino que nos orillan a convertirnos en las peores enemigas de nosotras mismas.

Socialmente se ha creado un modelo de mujer, perfecta y eternamente joven, que nos impulsa a actuar contra la naturaleza. Sobran recomendaciones y productos para detener el paso del tiempo, sostener lo que inevitablemente se cae, contraer lo que requiere expandirse y obstruir los cambios normales en un cuerpo que abriga a otro cuerpo. Las mujeres, durante el embarazo o después del parto, cargamos con angustias ajenas y buscamos satisfacer necesidades creadas. ¿Acaso no corrimos en busca del aceite, la crema o el ungüento mágico para combatir las estrías? ¿No sufrimos por los mapas que se dibujaban en nuestros senos? ¿No nos sentíamos inconformes con los tejidos guangos que el espejo arrojaba cada vez que nos parábamos frente a él? Estrías, flacidez, curvas indeseables, celulitis, hemorroides, manchas en la cara: un cúmulo de hastío capaz de opacar el regocijo y el asombro, de impedir que la mirada se vuelque hacia la hermosura intocada.

Lo peor de esta situación es que la violencia exterior es reproducida desde la esfera más íntima por presión social y la volvemos transgeneracional. Atentamos contra nosotras cuando nos rechazamos y enjuiciamos por los estragos del embarazo, lo hacemos en privado pero también delante de nuestras hijas, quienes introyectan esta forma de maltrato personal y entonces a ellas, como a nosotras, les preocupa si la cintura no es miniatura, si la cadera es muy ancha o si las piernas tienen celulitis. Se exigen y nos exigen. Desean ser perfectas y tener madres perfectas.

A beautiful body suma a la elección libre y voluntaria de la maternidad, la aceptación del cuerpo con profundo respeto. Con sus fotografías, Jade Beall hace un llamado que retumba desde lo íntimo y privado hasta lo social y público, nos conmina a descubrir quiénes somos, cuestionar las presiones que nos arrastran al rechazo y refrendar la conciencia de que las mujeres, embarazadas o no, con o sin hijos, somos más que una talla y una piel lozana, beneficiarias de la lucha emprendida por construir condiciones de igualdad en las distintas esferas de la vida, incluida la reproductiva. Así como tenemos el derecho a no recibir tratos crueles, inhumanos y degradantes, tenemos el derecho a defender nuestro cuerpo, reconocernos portadoras de una belleza particular y decirle adiós, sin angustia, al photoshop.

 

Article source: http://www.animalpolitico.com/blogueros-punto-gire/2013/07/01/cicatriz-de-plastilina/

Cicatriz de plastilina

Por: Dunia Campos

 

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

Un vientre con pliegues que es abrazado con aceptación y ternura. Un cuerpo que fluye libre con la nueva redondez. Unas manos que se posan con soltura en la piel rota. Un rostro apacible que trasciende la imperfección. La sensualidad por encima de la flacidez. Todas son imágenes captadas por Jade Beall, mujer que como muchas vivió la experiencia de sentirse fea y confundida después del parto. Al extraer de la esfera íntima su sentir, desencadenó en otras mujeres el deseo de compartir su experiencia en torno a las huellas de la maternidad en el cuerpo, para exhibir así la vulnerabilidad colectiva que coloca a quienes optan por ser madres en un lugar donde lo único que da mérito es la finura de las formas.

Al ver las fotografías que integran el proyecto A beautiful body, con el cual Jade Beall busca que las mujeres recuperen la confianza en sí mismas y se reconozcan tan bellas como inteligentes, confirmé que he participado en el sometimiento voluntario a las ideas de belleza de alguien más, que me permití vivir incómoda con la mujer que soy por no cumplir con las exigencias de otros.

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

El rechazo hacia mi cuerpo fue inevitable al descubrir la voluptuosidad de mi cicatriz. Cuando me informaron que me harían una cesárea porque era la única forma de que mi hija “saliera”, se les olvidó comentarme que se esmerarían en que quedara dispareja y demasiado visible. Quien tuvo en sus manos la ruptura y reconstrucción de mi útero, poca delicadeza mostró al tratar de juntar los dos extremos de mi tejido abdominal, simplemente tomó hilo y aguja y cerró. Jamás pensó que semanas después las huellas de su violencia obstétrica me generarían traumas e inseguridades.

Puedo decir que cursé un embarazo sin contratiempos, corporalmente hablando. La aparición de estrías, la flacidez o el exceso de grasa no me inquietaban. Sin embargo, cuando dejé de estar embarazada todo aquello que nunca me angustió se condensó en una impronta incómoda: una cicatriz fuera de toda proporción, anticuada, ancha, no uniforme, fruncida, gruesa y profunda. Nunca me atreví a mostrar el vientre porque la verticalidad infinita de una cesárea mal hecha me rebasaba, para mí era una tortura ver “eso” todos los días. Sentía que mi cuerpo había sido tasajeado sin consideración y añoraba la apariencia de mi piel antes de la tragedia. Durante años cubrí con dolor y demasiada vergüenza la evidencia de la maternidad sin ser consciente de cuán interiorizados estaban en mí los cánones de belleza impuestos a tantas mujeres, con los cuales no sólo nos evalúan sino que nos orillan a convertirnos en las peores enemigas de nosotras mismas.

Socialmente se ha creado un modelo de mujer, perfecta y eternamente joven, que nos impulsa a actuar contra la naturaleza. Sobran recomendaciones y productos para detener el paso del tiempo, sostener lo que inevitablemente se cae, contraer lo que requiere expandirse y obstruir los cambios normales en un cuerpo que abriga a otro cuerpo. Las mujeres, durante el embarazo o después del parto, cargamos con angustias ajenas y buscamos satisfacer necesidades creadas. ¿Acaso no corrimos en busca del aceite, la crema o el ungüento mágico para combatir las estrías? ¿No sufrimos por los mapas que se dibujaban en nuestros senos? ¿No nos sentíamos inconformes con los tejidos guangos que el espejo arrojaba cada vez que nos parábamos frente a él? Estrías, flacidez, curvas indeseables, celulitis, hemorroides, manchas en la cara: un cúmulo de hastío capaz de opacar el regocijo y el asombro, de impedir que la mirada se vuelque hacia la hermosura intocada.

Lo peor de esta situación es que la violencia exterior es reproducida desde la esfera más íntima por presión social y la volvemos transgeneracional. Atentamos contra nosotras cuando nos rechazamos y enjuiciamos por los estragos del embarazo, lo hacemos en privado pero también delante de nuestras hijas, quienes introyectan esta forma de maltrato personal y entonces a ellas, como a nosotras, les preocupa si la cintura no es miniatura, si la cadera es muy ancha o si las piernas tienen celulitis. Se exigen y nos exigen. Desean ser perfectas y tener madres perfectas.

A beautiful body suma a la elección libre y voluntaria de la maternidad, la aceptación del cuerpo con profundo respeto. Con sus fotografías, Jade Beall hace un llamado que retumba desde lo íntimo y privado hasta lo social y público, nos conmina a descubrir quiénes somos, cuestionar las presiones que nos arrastran al rechazo y refrendar la conciencia de que las mujeres, embarazadas o no, con o sin hijos, somos más que una talla y una piel lozana, beneficiarias de la lucha emprendida por construir condiciones de igualdad en las distintas esferas de la vida, incluida la reproductiva. Así como tenemos el derecho a no recibir tratos crueles, inhumanos y degradantes, tenemos el derecho a defender nuestro cuerpo, reconocernos portadoras de una belleza particular y decirle adiós, sin angustia, al photoshop.

 

Article source: http://www.animalpolitico.com/blogueros-punto-gire/2013/07/01/cicatriz-de-plastilina/

Cicatriz de plastilina

Por: Dunia Campos

 

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

Un vientre con pliegues que es abrazado con aceptación y ternura. Un cuerpo que fluye libre con la nueva redondez. Unas manos que se posan con soltura en la piel rota. Un rostro apacible que trasciende la imperfección. La sensualidad por encima de la flacidez. Todas son imágenes captadas por Jade Beall, mujer que como muchas vivió la experiencia de sentirse fea y confundida después del parto. Al extraer de la esfera íntima su sentir, desencadenó en otras mujeres el deseo de compartir su experiencia en torno a las huellas de la maternidad en el cuerpo, para exhibir así la vulnerabilidad colectiva que coloca a quienes optan por ser madres en un lugar donde lo único que da mérito es la finura de las formas.

Al ver las fotografías que integran el proyecto A beautiful body, con el cual Jade Beall busca que las mujeres recuperen la confianza en sí mismas y se reconozcan tan bellas como inteligentes, confirmé que he participado en el sometimiento voluntario a las ideas de belleza de alguien más, que me permití vivir incómoda con la mujer que soy por no cumplir con las exigencias de otros.

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

“A beautiful body”, fotos de Jade Beall (tomadas del Huffington Post)

 

El rechazo hacia mi cuerpo fue inevitable al descubrir la voluptuosidad de mi cicatriz. Cuando me informaron que me harían una cesárea porque era la única forma de que mi hija “saliera”, se les olvidó comentarme que se esmerarían en que quedara dispareja y demasiado visible. Quien tuvo en sus manos la ruptura y reconstrucción de mi útero, poca delicadeza mostró al tratar de juntar los dos extremos de mi tejido abdominal, simplemente tomó hilo y aguja y cerró. Jamás pensó que semanas después las huellas de su violencia obstétrica me generarían traumas e inseguridades.

Puedo decir que cursé un embarazo sin contratiempos, corporalmente hablando. La aparición de estrías, la flacidez o el exceso de grasa no me inquietaban. Sin embargo, cuando dejé de estar embarazada todo aquello que nunca me angustió se condensó en una impronta incómoda: una cicatriz fuera de toda proporción, anticuada, ancha, no uniforme, fruncida, gruesa y profunda. Nunca me atreví a mostrar el vientre porque la verticalidad infinita de una cesárea mal hecha me rebasaba, para mí era una tortura ver “eso” todos los días. Sentía que mi cuerpo había sido tasajeado sin consideración y añoraba la apariencia de mi piel antes de la tragedia. Durante años cubrí con dolor y demasiada vergüenza la evidencia de la maternidad sin ser consciente de cuán interiorizados estaban en mí los cánones de belleza impuestos a tantas mujeres, con los cuales no sólo nos evalúan sino que nos orillan a convertirnos en las peores enemigas de nosotras mismas.

Socialmente se ha creado un modelo de mujer, perfecta y eternamente joven, que nos impulsa a actuar contra la naturaleza. Sobran recomendaciones y productos para detener el paso del tiempo, sostener lo que inevitablemente se cae, contraer lo que requiere expandirse y obstruir los cambios normales en un cuerpo que abriga a otro cuerpo. Las mujeres, durante el embarazo o después del parto, cargamos con angustias ajenas y buscamos satisfacer necesidades creadas. ¿Acaso no corrimos en busca del aceite, la crema o el ungüento mágico para combatir las estrías? ¿No sufrimos por los mapas que se dibujaban en nuestros senos? ¿No nos sentíamos inconformes con los tejidos guangos que el espejo arrojaba cada vez que nos parábamos frente a él? Estrías, flacidez, curvas indeseables, celulitis, hemorroides, manchas en la cara: un cúmulo de hastío capaz de opacar el regocijo y el asombro, de impedir que la mirada se vuelque hacia la hermosura intocada.

Lo peor de esta situación es que la violencia exterior es reproducida desde la esfera más íntima por presión social y la volvemos transgeneracional. Atentamos contra nosotras cuando nos rechazamos y enjuiciamos por los estragos del embarazo, lo hacemos en privado pero también delante de nuestras hijas, quienes introyectan esta forma de maltrato personal y entonces a ellas, como a nosotras, les preocupa si la cintura no es miniatura, si la cadera es muy ancha o si las piernas tienen celulitis. Se exigen y nos exigen. Desean ser perfectas y tener madres perfectas.

A beautiful body suma a la elección libre y voluntaria de la maternidad, la aceptación del cuerpo con profundo respeto. Con sus fotografías, Jade Beall hace un llamado que retumba desde lo íntimo y privado hasta lo social y público, nos conmina a descubrir quiénes somos, cuestionar las presiones que nos arrastran al rechazo y refrendar la conciencia de que las mujeres, embarazadas o no, con o sin hijos, somos más que una talla y una piel lozana, beneficiarias de la lucha emprendida por construir condiciones de igualdad en las distintas esferas de la vida, incluida la reproductiva. Así como tenemos el derecho a no recibir tratos crueles, inhumanos y degradantes, tenemos el derecho a defender nuestro cuerpo, reconocernos portadoras de una belleza particular y decirle adiós, sin angustia, al photoshop.

 

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El estreñimiento, un problema cada vez más frecuente

Gustavo Adolfo Guacaneme González

Es indudable que la dieta es la medicina de elección para curar y prevenir el estreñimiento, primera de las  enfermedades de la digestión en nuestro medio y a la cual se ha asociado el alto consumo de alimentos desnaturalizados  sin fibra y con toda una serie de aditivos químicos que en nada benefician nuestra salud.

 

Depender de fármacos puede ser costoso, innecesario y nocivo, puesto que muchos laxantes, empeoran el estreñimiento al debilitar los nervios del intestino impidiendo que éste se contraiga normalmente.

 

Los signos mas comunes del estreñimiento son: el esfuerzo para la deposición, la materia fecal dura y seca, la imposibilidad de defecar cuando siente deseos de hacerlo, el malestar abdominal poca antes o después de la deposición y las deposiciones infrecuentes. En esencia, el estreñimiento asociado con la dieta se caracteriza porque el bolo es de poco volumen y carece de humedad.

 

Los alimentos actúan como laxantes naturales a través de distintos mecanismos. Los alimentos ricos en fibra, como el salvado y las verduras agregan volumen mediante la absorción y la retención del agua, con lo cual la materia fecal se ablanda y pasa con mayor rapidez y facilidad a través del colon.

 

La fibra le añade volumen a las heces porque buena parte de ella no es digerida. Las partículas gruesas de la fibra también activan mecánicamente los reflejos nerviosos de la pared del colon, desencadenando los movimientos intestinales. Otros alimentos como el café y las ciruelas pasas, estimulan químicamente al intestino. También es conveniente ingerir muchos líquidos para ablandar la materia fecal.

 

Cuando el estreñimiento se previene por medios naturales hay un menor riesgo de contraer o agravar las hemorroides, las várices y la enfermedad diverticular, afecciones que empeoran cuando hay estreñimiento.

 

En casos severos de estreñimiento entonces será necesario realizar una limpieza de colon, la cual hará una evacuación de toda la materia retenida y estimulará las paredes del colon a fin de que estas recobren su movimiento normal. Si sufre de estreñimiento, lo mejor que puede hacer es consumir más cantidad de ese remedio mágico de la naturaleza que se llama fibra. Eso quiere decir sencillamente que debe comer más pan integral y cereales enteros, en especial salvado, el rey de los laxantes.

 

Nada como la capacidad del salvado para purgar y para aumentar el volumen de la materia fecal. Con un poco de salvado al día se pueden restablecer las deposiciones normales en un 60% de las personas que sufren estreñimiento común. No hay duda que el estreñimiento se debe en gran parte a la deficiencia de alimentos ricos en fibra.

 

Nuestros antepasados consumían cerca de una libra y cuarto de pan de granos integrales al día, nosotros comemos solo una quinta parte es decir apenas un cuarto de libra de pan, la mayor del cual es hecho con harina blanca altamente refinada que carece de fibra. Los laxantes naturales, como el salvado, los cuales aumentan el volumen de la materia fecal en lugar de solo estimular los nervios intestinales, como lo hacen muchos medicamentos, son más suaves y seguros.

 

Para comenzar los expertos recomiendan ensayar con un tercio o media taza de cereales de trigo integral ricos en fibra al día y aumentar gradualmente, recuerde que cada organismo tiene una respuesta muy individual a cada cantidad y no olvide consumir gran cantidad de agua siquiera de 8 a 9 vasos al día.

Article source: http://www.eldiario.com.co/seccion/OPINION/el-estre-imiento-un-problema-cada-vez-m-s-frecuente1307.html

Les hémorroïdes

Les hémorroïdes sont des veines dilatées en permanence qui se forment dans l’anus ou le rectum. La constipation, la grossesse et la perte de tonus des tissus avec l’âge en sont les principales causes. Les symptômes des hémorroïdes sont nombreux. Il y a la sensation de brûlure, de démangeaison ou d’inconfort dans la région anale, le saignement et légère douleur au moment de la défécation… Chez les …


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