Las enfermedades de la vergüenza

La mitad de los adultos de más de 30 años sufre hemorroides; una de cada tres personas, hongos en los pies; y la cuarta parte de los varones, algún trastorno sexual. Antonio Martín Morales, urólogo experto en medicina sexual, define los males vergonzantes como «esos que llevan una carga peyorativa y que, a veces, se asocian con hábitos de vida no aceptados socialmente». Vergonzantes también resultan los síntomas que expresen cierta culpa personal (adicción a las pastillas), riesgo de contagio (herpes), envejecimiento prematuro (caída del pelo) o progresivo desvalimiento (problemas de memoria).

Muchos se resisten a consultar a su médico por cambios `poco preocupantes´ que no se adaptan a su imagen ideal, como estar más gordos de lo que querrían. Sin embargo, dice Morales, un síntoma a veces salva vidas. «La disfunción eréctil puede ser hasta un `regalo´: muchas veces indica que algo falla en el corazón. Si uno va al médico, podría prevenir hasta un ictus o un infarto». Los pacientes de estas u otras dolencias vergonzantes prefieren recurrir a recetas caseras vistas en Internet o encargar productos de dudosa procedencia. Rafael Martínez Sierra, catedrático emérito de Medicina de la universidad de Córdoba, ha conocido muchos casos en los que, por no ser `descubiertos´, los afectados por el sida se ponían en manos de quien no debían. Aunque en menor medida, y pese a los esfuerzos del Ministerio de Sanidad por evitarlo, el problema sigue vigente y afecta a otros males, como estos. Asumirlos es lo primero. No somos los únicos en padecerlos.

MAL ALIENTO (HALITOSIS)
Se calcula que entre una tercera y una cuarta parte de los adultos sufren mal aliento. Muchos tardan bastante tiempo en darse cuenta de esa desagradable verdad.

CausasAntes se creía que era una señal de problemas de estómago, «pero el mal aliento se forma en un 90% en la propia boca», según Rainer Seemann, experto de la universidad de Berna. La descomposición bacteriana de los restos de alimentos, saliva y células de las mucosas produce compuestos de azufre olorosos.
Síntomas Las investigaciones han demostrado que los afectados presentan más saburra en la lengua. El aliento es más fuerte por la mañana o tras varias horas sin comer ni beber.
Tratamiento El de la inflamación de encías -cuidadosa higiene con seda dental y cepillos interdentales, limpiezas rofesionales periódicas…- mejora notoriamente el mal aliento. Los productos antibacterianos (colutorios) también ayudan a combatir sus causas. Los sprays mentolados solo lo tapan.
Riesgos de no tratarse Puede ser síntoma de parodontosis y posibles enfermedades, como trastornos hepáticos o diabetes.

HONGOS EN LOS PIES
Afecta a la mitad de los mayores de 50 años y la infección se extiende entre personas jóvenes y sanas. Solo una pequeña parte de los eafectados se somete a un tratamiento correcto.
CausasAdemás de personas con problemas inmunológicos o predisposición genética, las más afectadas son las que llevan calzado impermeable. Los callos y las pequeñas heridas favorecen la presencia de hongos.
Síntomas No suelen doler ni apenas picar. Los primeros síntomas son pequeños desgarros en la piel inflamada entre el cuarto y quinto dedo del pie. La parte adyacente de la planta presenta a menudo una apariencia escamosa.
Tratamiento Las cremas antimicóticas funcionan sobre la piel normal, pero no tanto sobre la endurecida de los callos y la planta del pie. Los pacientes deben utilizarlas hasta dos semanas después de haberse curado. Si la infección se extiende, el único tratamiento eficaz son las pastillas.
Riesgos de no tratarse En el 60% de los casos, los hongos reaparecen en un año. Por eso, los expertos aconsejan un tratamiento preventivo con antimicóticos alrededor de las uñas cada vez que se corten. Afecta a la mitad de los mayores de 50 años y la infección se extiende entre personas jóvenes y sanas. Solo una pequeña parte de los afectados se somete a un tratamiento correcto.

TRANSTORNOS SEXUALES
Uno de cada cuatro hombres jóvenes sufre eyaculación precoz, y a partir de los 40 años aumentan las disfunciones eréctiles.
Causas Más de 150 millones de hombres en todo el mundo -30 millones de europeos- padecen alguna alteración en su función sexual. Según el estudio La salud en el hombre, de la Sociedad Española de Andrología (Asesa), la disfunción eréctil afecta a un 10% de los españoles. Sin embargo, solo el 58% acude al médico. El estrés, la ansiedad o la inseguridad pueden afectar a las relaciones sexuales tanto como las enfermedades físicas. Entre estas se cuentan trastornos hormonales y derivados de la ingesta de ciertos fármacos, así como operaciones de próstata o de útero. Muchos hombres sufren trastornos circulatorios que impiden que la sangre llegue a las pequeñas arterias del pene responsables de llenar los cuerpos cavernosos. Esta disfunción eréctil es, por lo tanto, una de las primeras señales de una enfermedad cardiovascular que podría acabar desembocando en un infarto. Los urólogos creen que el 20% de los trastornos de erección tienen causas psicológicas.
Síntomas Las mujeres con trastornos sexuales sufren desde falta de deseo hasta el rechazo completo al contacto sexual. Algunas presentan trastornos del orgasmo o dolor durante las relaciones. Los hombres padecen eyaculación precoz y sufren disfunción eréctil cuando, en la mayoría de los contactos mantenidos a lo largo de medio año, el pene no alcanza o no mantiene una erección suficiente para la penetración.
Tratamiento «En los años 50 -explica el doctor Martín Morales- no teníamos nada que ofrecer, pero hoy hay remedios para tratar la disfunción sexual femenina y masculina». Es importante realizar una exploración general para identificar factores de riesgo de arteriosclerosis. En el caso de los hombres, los fármacos solucionan el problema con bastante frecuencia.
Riesgos de no tratarse Estos trastornos afectan tanto a la relación de pareja como a la calidad de vida. Por eso, los expertos aconsejan confiar en la pareja y compartir el problema para crear un ambiente de relajación que favorezca la normalización de la relación sexual.

RONQUIDO (RONCOPATIA).
Una de cada diez personas menores de 30 años ronca, y este número crece con la edad. Las apneas suponen una seria amenaza para la salud.
Causas Los ronquidos se deben a la vibración de las partes blandas de la faringe. Dado que la musculatura se relaja durante el sueño, la mandíbula inferior y la lengua tienden a descolgarse y estrechan las vías respiratorias superiores. Peculiaridades anatómicas individuales, sobrepeso y consumo de alcohol por las noches intensifican el ruido.
Síntomas Los ronquidos que no van acompañados por el cese momentáneo de la respiración (apnea) y que no afectan al descanso no se consideran un trastorno médico. Según un estudio elaborado por la Asociación Española del Sueño, 1,5 millones de españoles padecen apnea, pero solo un 80 por ciento estaría diagnosticado. Este trastorno, que provoca cansancio y falta de concentración, si es habitual reduce los niveles de oxígeno en sangre, lo que provoca la liberación de hormonas del estrés que, a su vez, aumentan la presión sanguínea.
Tratamiento «A pesar de la variedad de ofertas, no hay un remedio eficaz contra el ronquido normal», afirma Ingo Fietze, especialista en trastornos del sueño de la Clínica Universitaria de la Charité de Berlín. Y alerta especialmente sobre intervenciones quirúrgicas precipitadas en las partes blandas del paladar. En función de la anatomía propia del paciente puede resultar más eficaz una ortodoncia (aparato de avance mandibular, MAS en sus siglas inglesas), que impide que la mandíbula inferior se descuelgue hacia atrás. Si la pareja de un paciente indica la existencia de ronquidos sonoros con largas pausas en la respiración seguidas de un sonido intenso y entrecortado, similar a unos sollozos, hay que hacer un estudio en un laboratorio del sueño. Si se confirma que la respiración se interrumpe 15 veces o más por hora, el paciente precisará de un aparato respiratorio que le mantenga abiertas las vías respiratorias .
Riesgos de no tratarse Si se producen apneas más de 15 veces por hora, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o trastornos cardiacos se multiplica por dos.

HEMORROIDES
La mitad de las personas sufre a partir de los 30 años problemas debidos a las hemorroides. Un 5% de ellas acaba siendo operada.
Causas Las hemorroides son unas almohadillas de tejido submucoso que contienen los vasos sanguíneos del conducto anal. Su función: impedir el paso del contenido intestinal y los gases. Cuando el recto está lleno, los músculos del esfínter se contraen y ejercen presión sobre las venas que abastecen de sangre a las hemorroides. La consecuencia: esas almohadillas se hinchan y estrechan el ano. Los daños se producen si se hinchan demasiado y cambian de sitio. A ello contribuye la predisposición genética y la presión en la zona abdominal, debida, por ejemplo, al estreñimiento crónico, a esfuerzos para defecar, al embarazo, al levantamiento de peso o a un estilo de vida sedentario.
Síntomas Lo que más afecta a los pacientes es el picor y ardor en la zona que rodea el ano. Este prurito se produce porque las hemorroides deformadas permiten la salida de pequeñas cantidades de líquido intestinal, un caldo de cultivo perfecto para las bacterias. Entre los síntomas típicos también está el hallar sangre en el papel higiénico.
Tratamiento En las primeras fases del problema, la irritación cutánea se puede aliviar temporalmente con cremas, pomadas y supositorios específicos. Sin embargo, las sustancias de estos pueden producir, a veces, alergias por contacto. En estadios posteriores, el tratamiento debe recaer ya en médicos, cirujanos o gastroenterólogos con experiencia proctológica. Según el tamaño de las almohadillas, el doctor inyecta un fármaco en el tejido para facilitar su cicatrización y retracción. El mismo efecto se puede conseguir también colocando pequeñas bandas de goma alrededor de las hemorroides. El tratamiento no produce apenas molestias, pero puede prolongarse durante varios meses.
Riesgos de no tratarse Las hemorroides inflamadas no desaparecen por sí solas. Si los problemas van a más, se hace necesario recurrir a métodos más serios, como la extirpación quirúrgica del tejido sobrante.

INCONTINENCIA
las mujeres presentan incontinencia urinaria con una frecuencia siete veces mayor que los hombres.
Causas Según datos del Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, hasta 6,5 millones de españoles, mujeres ante todo, padecen de incontinencia urinaria. Los tejidos y la musculatura del suelo pélvico pierden elasticidad con la edad. Factores como trastornos del intestino, la vejiga o el sobrepeso pueden dañar la musculatura del esfínter. El trastorno también puede surgir tras una operación de próstata. Las mujeres la sufren más que los hombres: su musculatura está menos pronunciada y el parto afecta mucho al suelo pélvico; por ejemplo, en caso de desgarro o corte perineal.
Síntomas Según la dolencia que padezcan, los afectados sufren pérdidas de orina al hacer ciertos esfuerzos físicos, como toser, levantar peso o correr. En casos de incontinencia urgente, a causa de un trastorno en la vejiga y sus nervios, los afectados sienten la necesidad frecuente y apremiante de ir al baño. Las personas con incontinencia fecal se ven muy afectadas en su día a día.
Tratamiento Los grupos de apoyo son las mejores fuentes de consejos sobre bebida, comida y uso de compresas especiales. Ginecólogos, urólogos y proctólogos aconsejan la práctica regular de ejercicios específicos que fortalezcan el suelo pélvico. Esta gimnasia ha demostrado ser muy eficaz. La clave: aprender los ejercicios de manos de un fisioterapeuta y realizarlos a diario, como un tratamiento a largo plazo, acompañados incluso por técnicas de biofeedback. Dependiendo del trastorno, también se puede recurrir a fármacos y compuestos hormonales. Las intervenciones quirúrgicas para tratar casos especialmente graves comprenden el uso de marcapasos e implantes como bandas tensoras, además de esfínteres artificiales.
Riesgos de no tratarse Las personas con incontinencia que no utilizan los productos de higiene adecuados siempre están angustiadas por la posibilidad de que los demás puedan ver u oler las consecuencias de su trastorno. Muchas acaban aislándose socialmente.

Daniel Méndez

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